En lo profundo de Escorpio: misterio, deseo y renacimiento
Escorpio es, por excelencia, el signo del misterio; y no porque esta energía no nos dé la entrada para conocerla, sino porque la personalidad teme verse a sí misma de manera profunda.
Escorpio es un signo de agua, al igual que Cáncer y Piscis; lo que lo hace diferente de sus dos hermanas es que es un signo de triplicidad fija.
Como ya sabemos, los signos de triplicidad cardinal tienden a ser pioneros y los signos mutables suelen caracterizarse por acoplarse a su alrededor; los signos fijos, sin embargo, tienden a mostrar una fuerte resistencia al cambio, defendiendo sus posturas con lealtad y convicción, lo que a veces se traduce en terquedad.
Cada signo tiene una frase clave en astrología humanista; esta frase se les asigna para expresar la totalidad de la energía de manera breve. Para Escorpio, la palabra asignada es: «Yo deseo».
Los tres estados: escorpión, águila y ave fénix
Si bien la energía de Escorpio es famosa por ser intimidante y misteriosa, este signo es mucho más que eso.
En simbología, Escorpio es el único signo al que se le otorgan tres estados del ser. El primero y más popular es el escorpión, que denota la manera más baja de relacionarse con esta energía. Cuando un Escorpio está en esta etapa suele ser rencoroso, celoso y hasta vengativo con su propia familia, pero pronto aprenderá que el veneno con el que pica también es tóxico para él. El segundo es el águila, que refleja cómo esta energía puede despegarse del suelo para convertirse en el ave que vuela más alto, separándose de lo terrenal para admirar todo desde el alma. El tercero es el ave fénix: esta es la cúspide del crecimiento emocional para Escorpio, el momento de la metamorfosis en donde la oscuridad y el dolor sirven como combustible para la transformación interna y externa.
Aunque tú no tengas tu Sol en Escorpio, sí podrías tener otros planetas personales o generacionales con esta energía. La manera de trabajar con ella en astrología humanista reside en entender en qué área de la vida aún estás viviendo desde el escorpión, intentando picar y dañar a los demás; esto es con la finalidad de entender en dónde tienes el potencial para despegarte de lo terrenal como el águila e integrar los aprendizajes de manera profunda, para lograr la cúspide de la transformación interna y renacer como el ave fénix.
Escorpio y la casa 8
Hablar de Escorpio también nos obliga a hablar de la casa 8: la casa de los bienes compartidos, de los secretos familiares, de la intimidad profunda, así como de las herencias emocionales y financieras. El signo que estaba transitando por esa casa al momento de tu nacimiento se determina por el ascendente, pues el ascendente es la casa 1, la energía que inicia el camino individual por cada casa astrológica. Así es que no, no es lo mismo si tú y tu amiga tienen su Sol en Escorpio, porque la Luna y el ascendente juegan un rol muy importante en la manera en que se expresan las energías en sus cartas.
Plutón y Marte: los regentes de Escorpio
Por último, Escorpio tiene a Plutón como su regente moderno, el planeta que se asocia con los cambios profundos, la muerte del ego y el renacimiento de una nueva y mejorada personalidad. El regalo de enfrentar la posición de Plutón en la carta natal es conocido en astrología como «Minerva», y es de los más satisfactorios, pues el cambio es interno y se siente en la manera de procesar la vida en lugar de enfocarse en cómo se ve ante los ojos de los demás.
Escorpio tiene a Marte como su regente tradicional, el planeta atado a los instintos animales, la acción, la guerra y nuestros impulsos más carnales; es por eso que, junto a Aries, este signo es popularmente asociado con amoríos y traiciones. En astrología medicinal, Escorpio rige los genitales en el cuerpo humano, lo cual lo ata de manera instantánea con el proceso de creación.
Conoce tu potencial para renacer como el ave fénix y acepta el regalo de enfrentar a Plutón sacando tu carta natal aquí.